Baccarat
Famoso por ser el juego preferido por James Bond, el Baccarat es además un juego emocionante y que se desarrolla de forma rápida. Eso lo hace atractivo a ojos de todos. Además, las apuestas a realizar son muy sencillas. No lo es tanto el desarrollo del juego, pese a que nosotros no tenemos por qué conocer necesariamente las reglas, pues el croupier se encarga de todo. Sin embargo, conviene conocerlas.
Comenzaremos por el valor de las cartas: el As vale 1 punto; las numéricas, su propio número excepto el 10, que vale 0 puntos, igual que cualquier figura.
El objetivo del juego es obtener una puntuación lo más cercana posible a 9, puesto que es imposible obtener más puntos. Si el valor de las cartas suma 10 o más, se restarán 10 puntos. Un 5+Dama suman 5 puntos, y un 8+7 también (8+7=15; 15-10=5).
El desarrollo es el siguiente: al comienzo del juego, el jugador y la banca reciben 2 cartas cada uno. Si alguno de los dos tiene un Natural (puntuación de 8 ó 9), se acabó el juego, ganando quien tenga la mayor puntuación. Si hay un empate, nadie gana ni pierde.
Si nadie tiene un natural, nuestras cartas son las que deciden cómo sigue el juego: si tenemos 6 ó 7 puntos, debemos pasar. Entonces la banca coge otra carta si su puntuación está entre 0 y 5, pues si tiene 6 ó 7 también pasa.
Si nuestra puntuación inicial es 5 o menos, pedimos una tercera carta, que será la última, pues no se reparten más de 3. Y aquí es donde la acción de la banca es más interesante, porque debe seguir una serie de normas estrictas que pasamos a detallar:
-Si el valor de las cartas de la banca es 7, siempre pasa.
-Si su puntuación es 6, pide si nuestra tercera carta es 6 ó 7. Con cualquier otra, pasa.
-Si su puntuación es 5, pide si nuestra tercera carta está entre el 4 y el 7.
-Si su puntuación es 4, pide si nuestra tercera carta está entre el 2 y el 7.
-Si su puntuación es 3, pide si nuestra tercera carta es cualquiera excepto el 8.
-Si su puntuación es 2, 1 ó 0, siempre pide.
Ahí se llega al final del juego. Como hemos dicho, quien tenga una puntuación de 9 o más cercana, gana.
Por lo que respecta a las apuestas, podemos apostar a que gana el jugador, la banca o a favor del empate. Si apostamos al jugador, nos pagarán 1 a 1. También si apostamos por la banca, con la diferencia de que debemos pagar un 5% de comisión de la ganancia total. Por último, podemos apostar al empate, que se suele pagar 8 a 1. En este caso la dificultad es máxima, y las posibilidades de que gane la banca se multiplican.
Así, como en los demás juegos de casino, conviene jugar antes con dinero ficticio: nos divertiremos y aprenderemos el funcionamiento antes de jugarnos nuestro dinero real.
